LOS VERANOS Y SUS COSAS
Hay instantes que te marcan. Éste
fue uno de ellos. Estaba whattsapeando con
una vieja amiga canaria y un mensaje cambió. Una foto lo inició todo.
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| (http://www.hdfondos.eu/preview/264588/1920/1080). Atardecer. |
Aquel verano de 2015 marcó mi
desarrollo. Por primera vez volaba con amigos y para quince días. Todo era
nuevo para mí. Debía desenvolverme ávidamente y, encima, en un idioma distinto
al mío. Descubrí el increíble mundo del Poundland,
el divertido juego del laseg tag, la
fina lluvia que moja las ciudades europeas cada día y un largo etcétera.
Además, conocimos a un grupo de italianos, de esos de viaje pagado y organizado
hasta la médula que imposibilitan cualquier idea de tiempo libre. Hicimos
amistad con tres chicas que volvimos a encontrarnos con ellas el año siguiente en
Milán. Todo era felicidad y disfrute.
¡Casi se me olvida Syueren! Ruego
me disculpe. Por personas como él merece la pena salir de esta confortable España.
Resulta que Chen -así le terminamos llamándolo ante la dificultad de su
pronunciación- era un joven taiwanés que, después de su periplo por las
escuelas militares en su país, decidió aprender inglés para poder trabajar en
Europa. Era ingeniero agrónomo. Pasamos mucho tiempo con él. Nos relató la
mili, los castigos en las escuelas, pero sobre todo, nos enseñó que un eructo
es sinónimo de buena educación ante la estupefacción que causó en nosotros
cuando lo hizo de primeras. ¡Cuántas risas provocó!
Por supuesto debo recordar a mis
dos amigos: Miki y Carlos. Gracias a ellos fue posible nuestra estancia en esta
magnífica ciudad que me dio tan gratos recuerdos.
Ya saben ustedes que acostumbro a
darme a la nostalgia. Me gusta evocar viejos recuerdos y hacer como si fuera un
octogenario contando su vida. Luego recuerdo que se va a acabar 2017, que todo
esto ocurrió hace tres años y sonrío.
Esa sonrisa melancólica simboliza
un gracias. Gracias a todos por permitirme ser un nostálgico crónico.

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