EFECTOS DE LA LEY DE VIOLENCIA SEXUAL
Seguramente, estarán ustedes
hartos del asunto, pero no puedo dejar de escribir esta entrada. Cuando se
aprobó la Ley de Libertad Sexual, conocida como “ley Montero” o “ley del sí es
sí”, muchos juristas ya avisaron que en el marco penológico de la misma se establecía
una rebaja de penas, por lo que, de aprobarse, podría provocar rebajas de penas
para los ya condenados por dichos delitos. El art. 2.2 CP reza así: “tendrán
efecto retroactivo aquellas leyes penales que favorezcan al reo, aunque al entrar
en vigor hubiera recaído sentencia firme y el sujeto estuviese cumpliendo
condena”; de la misma forma se expresa el art. 9.3 CE. Como hicieron caso omiso
a los avisos, así como al informe del CGPJ, la ley se aprobó con el voto en contra
de PP, Cs, Vox, Navarra Suma y Foro Asturias.
El mismo día que se aprobó dicha
ley, dos abogados, Tsevan Rabtan y José María de Pablo, hicieron sendos hilos
en Twitter explicando por qué, a su juicio, se iban a producir rebajas de
penas, provocando la paradoja de que una ley aprobada por el teóricamente ministerio
en defensa de las mujeres iba a resultar beneficiosa para los agresores de
tales mujeres. Acto seguido, tanto Victoria Rosell, a la sazón delegada de
Estado contra la Violencia de Género, como Angela Rodríguez Pam, secretaria de
Estado de Igualdad y contra la Violencia de Género, calificaron estos abogados
como “abogados de los violadores”, acusándoles de “difundir propaganda machista”,
y aseguraron que jamás se producirían rebajas con la aprobación de la ley de
marras.
Sin embargo, ayer, se conoció la
primera noticia en la que a un condenado por agresión sexual a la pena mínima de
dicha horquilla con el CP anterior (8 años), se le había rebajado la pena a 6
años. Condena, precisamente, defendido por Tsevan Rabtan. La reacción tardó en llegar,
y la primera en pronunciarse fue Victoria Rosell que, sin despeinarse, dijo que
hacía falta que los jueces recibieran formación en “perspectiva de género”
(entrecomillo porque no sé qué es eso) y que las rebajas se habían producido debido
a una interpretación “voluntarista por parte de jueces machistas”. Hoy, Ángela
Rodríguez ha comparecido en el Congreso repitiendo vehementemente que los
jueces deben “formarse en perspectiva de género”. Yo no consigo entender varias
cosas:
- Qué es eso de formarse “en perspectiva de género”. Ya se lo pregunté a la número 2 en la lista por Podemos en las elecciones municipales del año 2019 cuando anunciaron su propuesta estrella: “el alumbrado con perspectiva de género”. No me supo responder.
- ¿Qué tiene que ver la supuesta formación que deberían recibir con la aplicación de una ley más favorable al reo? ¿La formación en “perspectiva de género” es tan ambiciosa que pretende cambiar el principio de retroactividad de las normas favorables?
En definitiva, el Gobierno aprobó
una ley que está provocando un efecto absolutamente contrario al que decían
pretender. Ante un error se puede reaccionar de dos maneras: asumiendo el error
y aprendiendo o negándolo con cerrazón. Como era de esperar, han reaccionado de
la segunda manera. Cada vez son más infantiles e inmaduros la clase política.
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