Cuidemos la educación
Arturo Pérez-Reverte dio en El
Hormiguero una entrevista el pasado martes. En esa entrevista dijo lo que lleva
diciendo durante mucho tiempo, pero como lo hizo en el programa más visto en
España en esa franja horaria ha causado bastante revuelo. De sobra se sabe que
Arturo es un hombre sin pelos en la lengua, que dice lo que siente aunque a
menudo sea descalificado o insultado por quienes no piensen como él.
Lo que más reacciones ha
suscitado es su opinión acerca del sistema educativo español. Señaló que actualmente
se aplica el dogma de la “equidad”, que no es más que la vieja idea
igualitarista, consistente en adecuar el nivel de la enseñanza a la media de la
clase, perjudicando al niño que quiere y tiene capacidades para rendir a un
nivel más alto. Es decir, en lugar de poner el foco en el estudiante que puede
y vale para que se desarrolle al máximo nivel mientras se ayuda al que no
puede; actualmente, se premia la igualdad de resultados, degradando el nivel de
la educación hasta niveles nunca vistos. Esto ha dado el resultado actual: el
mayor número de graduados universitarios de la historia en desempleo. ¿Por qué
ha sucedido esto? A mi juicio, porque hemos interiorizado que todo el mundo
-todo, a secas- debe poder estudiar una carrera universitaria y, por supuesto,
sacarse el título. Me refiero a “todo el mundo” con connotación negativa, claro.
Porque no debe dar miedo a decir algo tan sencillo, y real, como que no todo el
mundo puede ser ingeniero, médico, juez o catedrático, porque no todo el mundo
tiene las ganas de esforzarse o las capacidades para serlo.
Con la mentalidad “igualitarista”
estamos atentando contra el interés general. Creo que de ninguna manera se
puede condenar a un país a tener malos médicos, ingenieros o profesores. Decía
Escohotado que la riqueza de un país se mide por la educación. Estoy de
acuerdo, cuidémosla.
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