EL GENIO DE RIPOSTO


Manda narices que en el día de su muerte descubra más de él que en los diez años que vengo escuchándolo. Hablo del genio de Riposto, hablo de Franco Battiato. Remontémonos, más o menos, diez años. En el coche que teníamos recién comprado mi padre tenía varios cedés. Uno de ellos, que en realidad eran dos porque era doble, era de él. Una recopilación de sus mejores canciones en español.

No time, no space / another race of vibration / the see of the simulation… keep your feelings in memory / I love you, especially tonight. La verdad es que siempre me gustó porque nunca lo llegué a entender completamente. Sus letras siempre fueron jeroglíficos postergados en su resolución para más adelante. Sabía que estaba enfermo, pero no que lo estaba tanto. Soñé con verlo en directo algún día. Ya no será posible. He llegado, una vez más, tarde a mi cita con la historia.

Se ha ido un genio. En una época como la nuestra, donde las canciones son acopio de hediondas groserías, la reivindicación de letras profusas y elaboradas se antoja casi como un acto de fe. Franco ha sido una deidad para los que nos hicimos el favor de conocerlo. Quizá, no mucho ha, se popularizó algo más porque su canción, Centro di gravità permanente, fue banda sonora de la serie La Casa de Papel. Aunque estoy seguro de que pocos buscaron de quién era esa canción que ambientaba a la boda del hermano del Profesor.

                                            Portada del disco que estaba en el coche y ahora en casa

También sé que, tal vez, su canción más extendida ha sido Voglio verte danzare. No es para menos, semejante obra de arte cruzó la muralla de la estulticia contemporánea. Debo hacer mención de mi preferida, E te vengo a cercare. Y te vengo a buscar / aunque solo sea para verte o hablar / porque requiero tu presencia / para entender mejor mi esencia. Vayan ustedes, arrieros, en busca de una canción que exprese la necesidad de contacto físico con el amor. Esa apresura física por querer verla, tocarla, sentirla, tenerla cerca. Esa ilusión que recorre la cabeza, se posa en el estómago y espolea con furia.

No me gustaría cerrar este homenaje sin mencionar Nómadas. Nómadas que buscan los ángulos de la tranquilidad / en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados / entre los claroscuros y la monotonía de los días que pasan. Las letras abismáticas permiten la personal interpretación. El sentido que le da cada uno al albur de sus lecturas, vivencias o estado de ánimo. Al leer El Extranjero de Camus y, tiempo después, volver a escuchar la canción el sentido de la misma viró. Nunca supe si Franco se inspiró en el libro de Albert, pero sí sé que cuando la escucho me acuerdo de cuando lo compré. Y de cuando lo leí.

Se lo compré a un quiosquero en Madrid, en concreto en la calle Del Arenal, lindando con San Ginés. Andaba yo haciendo un viaje con mi novia -o no sé muy bien qué era- por Madrid en aquel marzo. Novia que, casualidad, la he visto hoy con su nueva novia y me he alegrado mucho. Sigue con las mismas gafas, que es lo único que he podido rescatar de aquella chica de diecinueve años que me acompañó a los toros. Paseando por Sol nos encontramos con este puesto ambulante, una especie de librería de viejo con vistas a Sol. Y lo vi, en una edición de estas que formaban parte de la colección de El País, para después adquirirlo.

Cuando vinimos, y creo que la relación ya era cuestión de que ella diera el paso de dejarme -y lo hizo, quizá más tarde de lo que debió-, me fui una tarde a leerlo a una cafetería a la que solía ir. Ese es el recuerdo que tengo del libro de Camus. La compra en un viaje impostado y la lectura en una cafetería mientras jarreaba fuera.

Casualmente, al tiempo de terminarlo, escuché Nómadas y pensé que Franco en tres minutos había resumido la sensación que sentí mientras leía sus más de trescientas páginas.

Esto ha sido un pequeño obituario a ese hombre del que, primero, solo sabía que cantaba cosas que no entendía; luego, que tenía una napia aviaria y, finalmente, que ha sido un genio para hacer varias tesis doctorales analizando sus maravillosos poemas musicalizados.

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