¿QUÉ HACES TÚ AHÍ FUERA?
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| Manolete el día de su muerte. Linares, 1947. |
Hay una historia que se cuenta sobre un sacerdote en un período convulso en Europa central. El sacerdote había sido encarcelado y, cuando vino a visitarlo un compañero, le preguntó éste: "hombre, hermano, ¿Qué hace usted ahí dentro?" A lo que éste le espetó: "esa no es la pregunta. La pregunta es: ¿Qué haces tú ahí fuera?".
Cuando la sociedad enferma, el apartamiento de rebaño es correcta solución. Suele ocurrir que salirse de lo culturalmente establecido sea motivo de escarnio. Transgredir las leyes éticas imperantes sea cuestión de valentía. A veces hay que hacerlo. El Bien no lo establece la sociedad, el Mal tampoco. La sociedad no puede ser portadora de la fuerza coercitiva porque acaba imponiendo nimiedades.
Tuve un profesor que nos repetía -lo único bueno que puedo decir de él- constantemente que salirse del rebaño borreguil es cuestión de principios.
Me salí hace tiempo. Tenía ocho años y ya veía corridas de toros en la cadena autonómica. Mi abuelo, gran aficionado al que nunca conocí- me lo legó. La pasión por la tauromaquia es pieza vertebral de mi vida. En no pocas ocasiones me gustaría sentirme héroe por un día. El toreo enseña a vivir. Dice Sánchez Drago que las tablas del Sinaí del toreo son: parar, templar,mandar, ligar y cargar la suerte. La vida es una plaza de toros en la que tú eres el torero. Sólo ante el futuro. Lo que el porvenir depare es cuestión de tiempo. Lo único que puedes hacer es esperar con el estoicismo propio de los verdaderos pensadores. De Marco Aurelio y Séneca. El presente es el tiempo en el que vivir. El futuro no existe y el pasado es imborrable. He tenido muchos dizque maestros, pero yo conservo la sabiduría transmitida por uno. Jorge me enseñó a relativizar problemas por medio de ka filosofía pura y no libros plagiados. Me enseñó que hay que leer a los clásicos, no a los que interpretan lo que los clásicos dijeron. Las fuentes primarias son las interesantes.
Bueno, pues el toreo lo es. Entró de forma casual en mi vida, pero se ha quedado perenne. El torero es el sumo sacerdote, los toros los evangelios y el público los feligreses. A los toros, como dijo Dragó, hay que ir como el que va a una misa mayor. Consciente de lo que hay en juego. Dos antagonistas dispuestos a morir no sin antes haber intentado matar. Un festejo es mucho más que cacería, deporte, arte o espectáculo. El toreo es la vida misma. Los instintos más primarios florecen durante la corrida. El toreo es verdad. Es pureza. Es muerte. La.muerte de bravo de un toro es preciosa. El animal de fuerza genesiaca depurado durante años con cruces entre reses para conseguir que salga un animal casi perfecto. El único animal que cuando le infringes castigo, le macheteas, sigue embistiendo. Se ha conseguido el toro con clase, profundidad, cadencia y regularidad en la embestida

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