LA EXCESIVA POLITIZACIÓN DE LA VIDA COTIDIANA
Cuando en una sociedad la política lo inunda todo es que esa
sociedad se encuentra altamente politizada. Este tipo de sociedades son propias
de regímenes donde el gobierno trata de ser omnipresente y pintar toda acción
común con el barniz de la política. Sin embargo, creo poder afirmar con cierta
seguridad que España, a pesar de contar con un sistema democrático, materialmente
es una sociedad pestilentemente trufada de politiquería. Resulta que la
selección española de fútbol femenino se ha proclamado campeona del mundo tras ganar
por uno a cero a la selección inglesa -para mayor disfrute de quienes aún tienen
ese odio atávico a la Pérfida Albión- en Sídney. En este equipo hace un año se
produjeron ciertas convulsiones debido a que quince jugadoras se rebelaron
contra el entrenador por sus métodos tácticos -al menos, eso se dijo-. Al cabo
de un año, el entrenador es el mismo, doce de las quince jugadoras han vuelto a
la selección y aquello, en principio, había quedado olvidado.
No obstante, una vez han ganado hoy, casi de forma unánime
muchos periodistas han vuelto a mencionar aquel caso y a señalar que son «campeonAs».
Es decir, hemos vuelto a la matraca del feminismo. Otra vez. La realidad es que
es tal la depauperización de los grados universitarios que cualquiera que sea mínimamente
diligente puede obtener uno son mayores complicaciones e, incluso, por azar o
despiste incluso alguna MH. Con esto quiero hacer referencia a que la formación
periodística no es aval de nada y que gansadas pueden decirse en todos los
lugares, pero me inquieta especialmente que aquellos que velan por la salud
democrática haciendo, como ha señalado el TEDH en reiteradas ocasiones, de «perro
guardián» del poder sean los que con mayor fulgor se adhieran a las soflamas que
desde aquél lanzan.
Por lo demás, mi más sincera enhorabuena a las campeonas del
mundo.
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