CRÓNICA DE UN DEBATE ANUNCIADO: FEIJÓO, CANDIDATO PRESIDENCIABLE, Y SÁNCHEZ, MALEDUCADO Y MENTIROSO

Crónica de un debate anunciado, este es el título de esta entrada y creo, sinceramente, que no puede haber otro mejor. Ayer, un candidato a la presidencia del Gobierno, Feijóo, y un presidente que se nota saliente, Sánchez, protagonizaron el único cara a cara de estas elecciones que ganó claramente, hasta El País lo reconoce, el primero. Sánchez, que es muy mal candidato porque solo tiene pose, estuvo sudoroso, nervioso, faltón y dio una gran muestra de lo maleducado que es. Intentó, cual defensa marrullero y leñero -véase el valencianista Ayala o el sevillista Pablo Alfaro-, interrumpir constantemente para impedir que Feijóo pudiera siquiera plantear una idea sin cortes. Se comportó como un zambombo que sale por toriles y no sabe hacer nada más que pegar derrotes en los burladeros. Bien es cierto que esta táctica no es nueva, pues en la entrevista con Motos ya dio un recital de verborrea argentina para dificultar que el entrevistador le preguntara más cosas. Desde que conocí a varios gurús de esto que se llama “comunicación política” he pensado que son vendedores de crecepelo malo, y ayer se demostró: ¿quién puede aconsejar a un tipo que causa un rechazo entre la población alto que se ponga a interrumpir constantemente y a demostrar que la zafiedad es solo una estación más en su tren sin rumbo?

Feijóo, sorprendentemente para mí, adoptó la actitud perfecta ante un tipo agitado: estuvo pasivo-agresivo, repitiéndole varias veces que le dejase hablar para que los españoles, que queríamos enterarnos de algo, pudiéramos escuchar nítidamente. En economía lo arrinconó seriamente, y en pactos, mientras Sánchez repetía como un reloj al que le acabas de dar cuerda que PP y Vox son lo mismo -incluso hubo un momento en el que llegó a gritar como si se tratara de un placero vendiendo melones-, le conminó a que no diera lecciones aquél que ha pactado con quien sea con tal de mantenerse en la poltrona. Incluso Feijóo le propuso que, si tanto miedo le infunde Vox al que llegó a calificar como “constitucional” y no “constitucionalista” (ya se sabe que para Sánchez EH Bildu, ETC y Junts pel Cat son adalides del respeto a la Carta Magna), se comprometieran públicamente a dejar gobernar a aquél que ganara las elecciones. Sánchez, que afirmó que las iba a ganar. demostró que no se cree sus propias afirmaciones al negarse a suscribir dicho compromiso. Es decir, no le da miedo Vox, solo pretende retener a toda costa el poder.

Mención especial debemos realizar de los moderadores, que jugaron un papel lamentable. Sí, lamentable. No se puede ser moderador y no velar por el correcto desempeño del debate. Vallés llegó incluso a decirle a Sánchez que atendiera a los moderadores. Ana Pastor estuvo muy poco profesional. No se puede, cuando moderas, participar con preguntas ideológicas y capciosas, como la que le realizó a Feijóo a costa de Vox. No debería haberlo aguantado, aunque este calló, muestra de su inteligencia, pues para montar espectáculos ya estaba su contrincante.

Han salido todos los exégetas de Sánchez hablando de la mentiras de Feijóo. Y eso lo dicen en nombre del presidente más mentiroso de la historia democrática española. Es, cuando menos, irrisorio. En definitiva, confío en que la campaña de la derecha vaya a más tras dejar atrás los infaustos vestigios extremeños y podamos, de una vez por todas, pasaportar a Sánchez, que se merece una severa derrota.

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