LAS OCURRENCIAS DE SÁNCHEZ, CANDIDATO QUE SE VE PERDEDOR
Pedro Sánchez es un trilero malo, de baratillo. Desde las elecciones
autonómicas y municipales, que supusieron una derrota considerable para el PSOE,
y la convocatoria subsiguiente de elecciones generales, Sánchez ha empezado a dar vaivenes y bandazos
evidenciando que ve cerca su final. Ha empezado una campaña con claros tintes
guerracivilistas acuñando, en una soflama que dio a los diputados socialistas
que lo recibieron con una ovación de clara inspiración norcoreana, dos términos:
«extrema derecha» y «derecha extrema». No sé quién ha sido el inventor de esta
ocurrencia, pero es bastante cutre. Esperaba más, sinceramente. Se trata de una
tautología con la que pretende decir que el PP y Vox son «el fascismo». Ayuso
ganó las elecciones en 2021 bajo el lema «comunismo o libertad» y Sánchez
pretende ganarlas con «Sánchez o el fascismo».
Esta mañana nos levantábamos con el tedio progre de los periodistas acólitos que lamentaban la campaña de descalificación que el
Presidente del Gobierno está sufriendo. Lucía Méndez, exégeta habitual en El Mundo,
ha señalado que ningún presidente ha sido insultado tanto como Sánchez en la historia
democrática española. Se ha olvidado del puñetazo propinado a Rajoy, del fusil
de Tejero a escasos metros de Suárez o, por ejemplo, del atentado etarra a Aznar.
La memoria que, además de democrática, es selectiva para algunos. Por su parte,
El País, en su editorial, directamente señalando que Vox es peor, mucho peor,
que Bildu. Para el diario de mayor tirada nacional Ortega Lara es peor que
Otegi.
La campaña mediática está orquestada desde Ferraz, alpiste
en forma de publicidad institucional mediante, y los habituales trabajan se
afanan en cumplir la tarea encomendada. Sin embargo, no se dan cuenta de que la
victimización no funciona y que los españoles sabemos que Sánchez está más cerca
de victimario que de víctima.
Como han visto que infundir el miedo al fascismo no funciona, ha salido Sánchez a mediodía con la (pen)última ocurrencia -nunca es la definitiva
con el PSOE-: proponer a Feijóo seis debates cara a cara, uno por semana, hasta
el 23J. Sí, han leído bien: Pedro Sánchez, el mismo que se negó a debatir con
Casado en 2019, propone debatir con Feijóo nada menos que seis veces en seis
semana. Si el propósito de Sánchez no es rebajar el consumo de narcóticos, no encuentro la explicación. Evidentemente, el dirigente del PP ha rehusado la propuesta que, a mi
juicio, sería de dudosa legalidad, pues el art. 66 LOREG instituye al principio
de proporcionalidad, junto con el de neutralidad, como principio rector en la organización
de debates electorales. Hace bien Feijóo en negarse a contribuir a la consumación
de las ideas perpetradas por un candidato que se ve perdedor.
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