SUBIR EL PISTÓN
Este que les habla (o escribe) es
ya oficialmente un graduado universitario. Hace dos días presenté el TFG. La
verdad es que parece mentira. Hace unos cuantos años, iba con mis padres
andando un domingo vespertino y pasamos por la universidad. Fantaseábamos sobre
qué pasaría cuando fuera ¡ni qué decir tiene cuando acabase! Pues ahora, que ya
tengo el título bajo el brazo la sensación es normal. Nada de jarana, ni de
fiesta. La sensación podría ser definida como el orgullo de las cosas bien
hechas, del trabajo realizado.
Además, una cosa curiosa que
siempre me pasa es la necesidad de ir a por más. La ambición. Esa inquietud de
ver que este era el objetivo y, ahora que ya está alcanzado, se debe fijar otro
punto mayor. Es cierto que estos últimos meses, Covid incluido, han sido un
poco estresantes. Cinco asignaturas más el TFG se han hecho duras.
Especialmente, cuando lo que tenía que hacer es un periodo de adaptación a una
nueva clase y carrera. Derecho es otra historia. Otro nivel, sabiendo que es
una de las cuatro grandes.
Eh el mundo académico, universitario
más bien, hay cuatro -quizá cinco actualmente- destacan cuatro carreras sobre
el resto. Con amplia diferencia. Son Medicina, Ingenierías Industriales,
Economía y Derecho. La quinta podría ser Ingeniería Informática por la gran
empleabilidad que tiene. Pues bien, la inclusión en Derecho a partir de febrero
no fue fácil. Había que subir las revoluciones y el pistón. Y eso es lo más
fácil. Apretar para ponerte en el sitio que crees merecer.
No he sido nunca un estudiante
brillante. Siempre he sido un buen estudiante, con una capacidad buena pero con
nada sobresaliente. Soy un trabajador. Un buen gregario, de esos que todo jefe
de filas reclama para sí cuando llega el Mont Ventoux o el Mortirolo. Ese
caballo percherón al que no se debe comer de vista por mucha yegua lusitana o
árabe que seas.
Por eso, tuve que hacer esfuerzos
para estar a tono con la clase; tampoco es fácil llegar a un sitio y acomodarte
como si nada. El periodo de adaptación es necesario pero duro.
Ahora, con la tranquilidad y confianza
que me ha deparado tener a carrera y solventar con bastante dignidad las cuatro
asignaturas de Derecho que he hecho me dispongo a estudiar las tres que tengo
para septiembre. 26 temas en total que espero poder sacar en dos meses. Yo
creo, confío y estoy dispuesto a dar la batalla. Como los buenos aficionados,
me entran por el ojo muchos toros. Y ahora estoy, como Joselito en el año 14, preparando
la encerrona con toros de Martínez “confiando más en la benevolencia del
público que en los propios merecimientos”.
Pues eso, que soy politólogo,
pero hay que seguir. Derecho es el siguiente peldaño. Vamos a por él.
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