LAS INCOHERENCIAS NO SON SIEMPRE MALAS.
No sé si solo me pasa a mí o es
algo común. Mi vida se podría definir como una incongruencia. Una traición
constante a los valores morales, la ideología y a la concepción antropológica
que tengo del ser humano. Ves la vida con unas lentes oscuras, pero luego
actúas de forma distinta. Critico con viveza a mi semejante. Me causa estupor
ciertas actitudes que observo del ser humano.
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| Foto tomada del blog de Gonzalo M. Carrasco Lara. |
Sin embargo, me emociono con proyectos
universitarios. Hago pequeñas donaciones a oenegés. Aprecio sinceramente a mis
amigos y quiero a mi familia. Cuelgo la bandera de España en mi balcón y mi piel se eriza cuando veo
desfiles militares o actos heroicos. Defiendo la soberanía fronteriza de España.
También, por si fuera poco, asisto de forma regular a misa, rezo cada noche y
me emociono con la Semana Santa.
Leí hace poco a uno de mis
articulistas favoritos. Se llama Gonzalo M. Carrasco Lara. Escribe de forma intermitente
en su blog y, además, algunos artículos suyos los publica Zenda. Le conocí de
casualidad. El primer artículo que leí es de los mejores que he leído nunca. Me
encanta desde el título (La patria de un nómada) hasta el final. Es de esos
tipos que no se dejan llevar por la sinrazón, el fanatismo y los sentimientos exacerbados.
Escribe de forma coherente, mesurado y cargado de sensatez. Algunos escritos
suyos te llegan a hacer mejor persona. Por ejemplo, esa frase que leí en el artículo
citado antes que la llevo siempre conmigo “Home’s where ye have a nail in the
bulkhead to swing yer oilskin and knife” (El hogar es donde hay un clavo en el mamparo
para colgar mi chubasquero y mi cuchillo).
No sé, a mí me pasa con frecuencia.
Puede ser que solo sea yo.

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