EL SONIDO QUE ROMPE EL SILENCIO


La radio. El transistor. Qué objeto más valioso y que está tan despreciado. Estaba, como de costumbre, haciendo uso del servicio público de cercanías de Renfe -sí, en ese en el que me faltan diariamente al respeto llamándome cliente en lugar de viajero- mientras escuchaba un podcast de un programa llamado Poniendo las Calles. Es un programa que emite de 4 a 6 de la mañana.

Foto de la radio que reposa en mi mesita (regalo).
No sé si habrá algún programa que represente más el sentido verdadero de radio que éste. Cada día llama algún ponedor para contar dónde se encuentra y por qué escuchan el programa que tanta compañía les hace. El otro día llamó Antonia. Una señora de ochenta años que escucha el programa diariamente porque no puede dormir y detesta a la soledad. Narraba con el nerviosismo propio de este tipo de situaciones el porqué de su llamada. La soledad, en palabra de un gran amigo mío, es eso que te machaca como un martillo incesantemente, mas es tremendamente adictiva. Se ve que para esta señora no es adictiva.

Particularmente, le tengo un gran aprecio a la radio. Desde hace cinco o seis años forma parte de mi almohada todas las noches. Es lo que tiene haber sido miedoso y continuar siéndolo. Ese murmullo que rompe el silencio de la noche. Esa voz que te calma. Esa persona que te recuerda que no estás solo. Ese placer de despertarte, dar media vuelta, tener la radio encendida y escuchar alguien que te diga “buenos días o buenas noches, según se vea o según el oyente”. Esa sensación de ser partícipe de ese programa. Ese gusto, “cuasi" orgásmico de sentirte pieza de ese programa que se emite a horas inmundas, pero para ti es tu salvación. Ese goce cuando te acuerdas que el día siguiente es fiesta y puedes escuchar tu programa hasta tarde.

Podría seguir, pero el tiempo apremia. No sé qué día es, solo sé que esta noche volveré a acostarme, enchufaré la radio, me taparé y escucharé hasta que mi cuerpo diga basta. ¡Ah! Cuando suene el despertador, maldeciré al pobre que primero se me pase por la cabeza.

Comentarios

Entradas populares