¿Qué hacer ante tanto triste?

Desde hace tiempo vengo observando un cambio social que me parece muy relevante: se ha perdido el pudor por hacer públicas las desgracias personales. No ha sido un cambio repentino, ni siquiera novedoso, pero, quizá sea cosa de los años, es la primera ocasión en que noto que la educación que recibí de mis padres es muy distinta -diría que contraria- a los nuevas vigencias sociales. Y me tiene ciertamente descolocado.

Cuando era pequeño y me ocurría alguna cosa mala, mis padres siempre me decían que eso era algo privado, y que solo había que contarlo a quien de verdad se tuviera confianza para hacerlo. De forma que, en el trato social, se debía mostrar siempre buena cara, pues "los demás no tienen por qué sufrir la negatividad proveniente de cosas personales". Esto ha cambiado. El auge de la preocupación por la salud mental ha eliminado dicha barrera y ya todo el mundo airea sus problemas, convirtiendo muchas reuniones sociales en una especie de tsunami de negatividad que, cuando te ves inmerso en él, sabes que no tienes más que dos salidas: dejarte arrastrar por la corriente y convertirte en un triste más, o abandonar la reunión social, corriendo el riesgo de ser calificado de "insensible". Si la primera opción es negativa por autolítica, la segunda lo es doblemente porque, si no eres lo sufientemente fuerte para aguantar la presión social y decides sucumbir a la sensiblería ambiental, te conviertes en una persona manipulable mediante el uso de una herramienta muy peligrosa: la compasión. Hace escasamente un mes he visto cómo la compasión ha hecho a un hombre honrado cambiar su criterio de evaluación. 

La cuestión, pues, es la siguiente: ¿qué hacer ante este ambiente? ¿Estoy dispuesto a adoptar comportamientos que considero negativos aunque me acarree sanciones sociales? Me dijo alguien hace poco que la clave consiste en profundizar en el autoconocimiento, controlando al ego. Solo si eres consciente de tu valía y, por contraposición, de tus defectos, puedes liberarte de la presión ambiental y actuar libremente. Urge hacerlo.

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