Homenaje a Vargas Llosa: el peruano inmortal

 Hace apenas once días murió Mario Vargas Llosa, el escritor más importante, hasta el trece de abril de 2025, vivo. Aunque este peruano es ya inmortal. Hace unos años compré un libro suyo, el primero que le llevó a la fama, "La Ciudad y los Perros". Realicé dos intentos con él, pero siempre acababa abandonándolo a las ciento cincuenta páginas. Me rendí y pensé que ese escritor, afamado, reconocido, Premio Nobel en 2010, no era para mí. Fui olvidando volver a su obra hasta que el pasado lunes me levanté con la noticia de su fallecimiento. Fue entonces cuando decidí que, a modo de homenaje, debía leer, al menos, algún libro suyo. Para no volver a intentarlo con la misma obra, fui a la biblioteca y cogí prestado "La Fiesta del Chivo", el que, según la crítica, es su segundo gran libro después de "Conversación en la Catedral". Y, tras dos días de intensa lectura, lo he acabado entusiamado. ¡Qué novelón!

Se nota que es una obra madura, escrita cuando Vargas Llosa era un escritor hecho, reconocido. El manejo del narrador es prodigioso: intercala cinco puntos de vista diferentes de una misma realidad, entremezcla los puntos de vista de los intervinientes en los diálogos, cuadra a la perfección el hilo temporal de la historia. Un sinfín de recursos literarios que me han dejado boquiabierto. 

En cuanto al contenido, la historia es redonda. La novela está ambientada en la dictadura del militar Rafael Trujillo en República Dominicana. Puede observarse la ausencia de libertad política que suponen las dictaduras, la impiedad que caracteriza el comportamiento del dictador, la maquinaria de represión institucionalizada, la crueldad con la que se trata y acaba con vidas humanas cuando resultan molestas o incómodas para el régimen, el engreimiento con el que los familiares y allegados al dictador se comportan y, especialmente, las secuelas que dejan los actos crueles en las víctimas de la represión. ¿Por qué regresó Urania, la hija de unos de los colaboradores más importantes de Trujillo, Cerebrito Cabral, a República Dominicana después de treinta años sin querer saber nada de su familia? ¿Cómo se urdió el maginicidio que facilitó la democracia en República Dominicana? ¿Cómo se deshace un régimen anegado de corrupción y autoritarismo? 

La maestría técnica de Vargas Llosa se mezcla con la fascinante historia. Después de leer "La Fiesta del Chivo" ha aumentado mucho mi admiración por el genial escritor peruano a la vez que mi desolación por su fallecimiento. Y, como efecto colateral, tras leer los peajes de sangre que pagaron muchos dominicanos para que los vientos de libertad soplaran por sus tierras, sigo pensando, y sigue aumentando mi positiva opinión, de cómo en España, tras la muerte de Franco, se llevó a cabo una transición a la democracia en la que no se pegó ni un solo tiro por parte de las autoridades. En tiempos como estos en los que se quiere denostar la Transición, leer "La Fiesta del Chivo" puede ser un buen antídoto frente al desconocimiento.

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