DEBATE ELECTORAL EN À PUNT: NADA NUEVO

 

Ayer, día 25 de mayo, tuvo lugar el último debate de los candidatos a la presidencia de la Generalitat Valenciana. El resultado fue el esperado, pero que me sirvió para terminar de conocer a los seis candidatos.

Ximo Puig estuvo mal, como se preveía. Es un candidato insulso, cuya sonrisa da más temor que alegría. Todas sus intervenciones se basaron en sostener que estamos mejor que en 2015. Sorprende que, tras cuarenta años en política, siga pareciendo un perio hablante.

Joan Baldoví, maestro de profesión con un recuerdo muy lejano de las aulas por su dedicación a labores sindicales y políticas, no mostró nada. Fue atacado por su fútil labor como diputado nacional para defender la Comunidad Valenciana y no supo responder. Estuvo inteligente en la distribución de los tiempos: hablaba poco al inicio y siempre tenía minutos, cuando estaba acabando el bloque, para exponer sus ideas sin posibilidad de ser replicado por los demás. Tampoco le sirvió.

Héctor Illueca confirmó la impresión que tuve en el debate de la Cadena Ser. Es un tipo formado, calmado y pausado. Explica bien, didácticamente y llega. Sus propuestas se basaron en la creación de un conglomerado empresarial público que ni los Roig. Supermercados públicos, empresas energéticas públicas, parque público de viviendas… Ideas puramente comunistas que, debido a esa forma dulce de expresarlas, tienen más credibilidad. Si no llega a cinco por ciento, no será su culpa. Dudo que en Podemos tengan un candidato mejor.

Carlos Mazón me volvió a defraudar. No sé cómo se puede estar en política tantísimo tiempo y no aprender nada. Hablaba atropellado y sin orden, haciendo por momento muy difícil la comprensión de lo que decía. Enfocó el debate erróneamente al dedicarse única y exclusivamente a destacar lo prometido por Ximo Puig que no ha cumplido. Esa es una buena estrategia al principio de los debates, donde muestras que el candidato que está en el poder es mejorable, pero después tienes que proponer algo, demostrar que puedes ser alternativa, que tienes un plan de gobierno. No lo hizo. Eso sí, debió gastarse mucho en papel, pues llevó un tocho de folios con gráficas y datos que, cuando son en esa cantidad, no aportan nada. ¿No tiene el PP un candidato mejor?

Carlos Flores no estuvo tan bien como me esperaba después del anterior debate. Gestionó mal el tiempo, hablando mucho al inicio y dejándose poco tiempo para el final, lo que propició que en muchos momentos estuviera ausente. Cuando intervino lo hizo muy bien, como suele estar. Es el candidato más formado y lo volvió a demostrar. Tuvo un error: cuando intentó refutar el argumento de la creación de supermercados públicos, preguntó a Héctor Illueca qué le parecería que, si después de crearlos, estuviera dirigido por el Sr. Mazón. Entiendo el argumento de fondo, pero la forma de expresarlo fue equivocada. Por lo demás, estuvo correcto, mostrando la superioridad intelectual que posee. Veremos qué tal sus resultados.

Por último, la candidata de Ciudadanos, Mamen Peris,  me resultó muy estomagante. En una copia mala de Rivera con el adoquín, trajo al debate un saco lleno de objetos como datáfonos, camisetas y llaveros. Fue realmente ridículo. Carlos Flores le reprochó que no trataba de convencer desde la razón, sino desde el espectáculo. Dicha réplica sentó tan mal que esperó sibilinamente a su último turno de palabra del debate, cuando Carlos Flores había consumido casi todo su tiempo, para atacarle de la manera más chusca: a propósito de su archiconocida condena por malos tratos psicológicos a su exmujer. En un actuación patética en la que le llegó a temblar la voz de la emoción (temí que se pusiera a llorar ahí en medio para rematar el show) dijo que ella, como abogada ejerciente conoce «todo eso de la reinserción y la cancelación de los antecedentes penales», pero que siempre iba a estar al lado de las víctimas y que no se podía consentir que fuera un condenado en las listas electorales. Fue un ataque propiciado por el sentimiento de humillación que había sentido tras la intervención anterior de Carlos Flores; prueba de ello fue que se olvidó de la mujer víctima del exmarido de Mónica Oltra, cuyo caso ha provocado que sea candidato Baldoví. Atacar sabiendo que el atacado no puede defenderse es propio de gente carente de fibra moral y ayer se demostró. Cuando se es incapaz de convencer por la razón con argumentos, solo queda herir gratuitamente. En fin, yo nunca confié en Ciudadanos, partido que siempre consideré un simple chiringuito oportunista sin nada sólido detrás, mas ayer acabé de confirmarlo.

Quedan tres días para las elecciones. Hoy se acaba la campaña electoral. Confío en que pueda haber un cambio de gobierno en la Comunidad Valenciana y Elche. Tan solo queda esperar.

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